Este hombre fue el creador de El Ausente y centenares de éxitos de cantantes colombianos. Cuando Isaac Villanueva Mendoza cruzó la puerta de su casa de la calle 71 con carrera 28, en el barrio Olaya en Barranquilla, no se percató del rostro enojado de Aura Patiño, su esposa. Llegó sonriente, luego de un mes de viaje de trabajo por Miami, Nueva York y Puerto Rico, buscando música, como director artístico de Industria Discos Fuentes.
Al ver que no era recibido con el cariño de siempre, y más bien había molestia, el hombre preguntó el motivo.
Cómo quieres que te reciba? 30 días por fuera sin tener noticias tuyas... ¡Y no fuiste capaz de hacerme una llamada! -respondió ella, en tono airado.
Pero, Aurita, yo te mandé una postal -replicó él, tratando de calmarla.
Sí, una postal que decía: saludos a todos. ¿Tú crees que yo me conformo con eso? -dijo la mujer, que dio media vuelta y desapareció de la sala, donde ocurrió la escena.
A la mañana siguiente, todavía sonriente, Isaac la buscó y le cantó: Por qué es que te resientes si apenas he llegado. Sabes que estaba ausente y mi amor no ha cambiado. He vuelto, lleno de cariño y con ansias de amarte y quererte más. Así, a comienzos de 1972, surgió El ausente, tema grabado por Fruko y sus Tesos, que sirvió de plataforma de lanzamiento del entonces desconocido joven cantante cartagenero Joe Arroyo y que aún se escucha como himno nacional entre los salseros. A su autor, Isaac Villanueva, compositor e impulsador de músicos, y al fallecido Joe Arroyo se les rendirá tributo en el Carnaval de las Artes, cuya sexta edición se realizará entre el 8 y 12 de febrero en Barranquilla.
El compositor
La vena musical de Isaac la heredó de su padre, trombonista de la banda de Piojó (Atlántico), donde nació el 25 de octubre de 1938 como quinto de los ocho hijos de Marcelino Villanueva y Elsia Mendoza Ripoll. Veía los ensayos y se apegó a la música. A los 5 años, la familia abandonó el pueblo y se radicó en el barrio San Isidro, en Barranquilla. Aquí, a los 13, buscó a Pacho Galán, en un almacén de música del maestro, y le ofreció su primera composición: En el duro. Al maestro le gustó y lo grabó con la voz del cubano Pepe Reyes. Entonces no había dinero por derechos, solo el honor. Mi padre firmó en mi representación el documento, que aún guarda Aurita, recuerda, 60 años después, en la sala de su residencia en el norte de Barranquilla, siempre acompañado por su esposa.
La noticia del niño compositor se regó como pólvora en la región. Curro Fuentes, hermano de Antonio, pidió autorización a sus padres para llevárselo a Cartagena. Tenía 14 años cuando se marchó a estudiar Contaduría y Música en la Escuela de Bellas Artes, además de vender discos en el almacén La múcura y ayudar en las grabaciones de Discos Curro. Todo comenzó y no me di cuenta, dice Isaac, cuya inspiración llegaba sobre las 5 a.m. A esa hora, se levantaba y encendía la grabadora que lo acompañaba en la mesa de noche y que lo ayudó a registrar más de 600 composiciones, cerca de 500 grabadas en disco y unas 100 inéditas, en diferentes ritmos: salsa, paseo, cumbia, pasillo, bolero... que han puesto a bailar a millones de personas en 60 años. (VER MÁS)