Pedro ‘Ramayá’: leyenda de la música del Caribe y de Colombia
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A un mes de la partida del “Rey del Millo”, te invitamos a leer esta crónica sobre la vida y obra de este gran compositor, flautista, símbolo del
Carnaval de Barranquilla y socio SAYCO, que deja una huella imborrable en la música colombiana.
Por: Uriel Ariza-Urbina
Especial para Sayco
Juglar de la Depresión Momposina y rey de la flauta de millo, revolucionó los aires del Caribe con un sonido moderno. Sayco exalta en sus 80 años, la vida y obra de este virtuoso y prolífico músico y uno de sus socios más insignes.

Agarró por primera vez una dulzaina a los doce años al lado de su padre Miguel Beltrán, gaitero y rezandero de ensalmos montunos contra las mordeduras de serpientes. “Con terquedad me aferré a la flauta, y aunque todavía no la tocaba, no quería hacer otra cosa en la vida”.
Mientras practicaba prestó el servicio militar y allí aprendió a tocar el acordeón y la guitarra para las murgas del ejército. Al salir, se amarró un trapo de gallo encendido en el cuello y empezó a tocar la flauta de millo y a espantar las tristezas y la dureza de los días del monte.
En 1961 dirigía el grupo “La bomba asao” y grabó su primera composición, pero debió esperar hasta los años 70 para darse a conocer como el gran músico que era. “Trabajábamos con una licorera de Antioquia, haciendo unas presentaciones que se llamaban ‘Viernes del Buen Sabor’; hacíamos promoción de caseta en caseta, y me pagaban 250 pesos por la hora”.
Para 1975 tenía tres grabaciones y su talento era muy popular, aunque los trasnochos y la paga no iban de la mano. Entonces sucede algo fortuito que lo cambió todo. Estaba de moda en Colombia y el mundo la pegajosa canción “Ramayá”, de Simón El Africano. Un día en una caseta, “el animador del evento se dio cuenta de que era muy largo presentarme y se le ocurrió llamarme “Pedro Ramayá y su cumbia moderna“.

Con su conjunto hizo un ‘cover’ de la canción con sonidos de orquesta y le imprimió un sello moderno sin perder la raíz de los aires tradicionales. Lo demás fue una cosecha de éxitos como “El muerto borrachón”, “Niña Mode”, “El caballo chovengo”, “Mico ojón pelú”, “La estera”, y muchos más que lo posicionaron como uno de los músicos más importantes y representativos del Caribe.
En sus más de 300 composiciones, el maestro Pedro Beltrán ha preservado las tradiciones y sonidos que identifican la auténtica música del Caribe. Ha obtenido distintos reconocimientos a su obra, como ser incluido en el álbum “OndaTrópica”, del inglés Will Holland, que buscaba rescatar la música colombiana de los años 50 y 60. También obtuvo el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura, Rey Momo y Congo de Oro en el Carnaval de Barranquilla.
“Yo quería meterle vainas nuevas a la cumbia, sobre la base más pura. Le introduje bajo, saxofón, batería, acordeón; pero eso sí, nunca podía faltar mi flauta de millo, la esencia, mi novia de toda la vida, hasta que la muerte nos separe”.



