SAYCO: 80 años protegiendo a los autores y compositores colombianos
- Oficina de comunicaciones

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Ocho décadas de gestión han marcado la protección de los autores y compositores en Colombia.
Una canción puede durar tres minutos, pero la historia que hay detrás de ella puede acompañar a varias generaciones. Cada vez que una obra musical suena en una emisora, un concierto, una plataforma digital, un restaurante o una fiesta, también está presente el trabajo de quien la escribió y creó. Proteger ese trabajo ha sido la misión de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, SAYCO, durante ocho décadas.
La historia de SAYCO comenzó a gestarse en 1945, cuando Bernardo Romero Lozano, Carlos Campos, José María Tena y José Rozo entendieron, desde los ámbitos teatral y musical, que los creadores necesitaban una organización que defendiera sus derechos patrimoniales. A ellos se sumaron desde Barranquilla dos figuras fundamentales de la música colombiana: Pacho Galán y Lucho Bermúdez.
En 1946 nació oficialmente la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia y Lucho Bermúdez fue designado como su primer presidente. Desde entonces, la organización ha acompañado la evolución de una industria que pasó de los escenarios y las emisoras a un ecosistema en el que una canción puede llegar en segundos a millones de personas a través de internet.
Ese cambio también ha transformado la manera de gestionar los derechos de autor. Hoy SAYCO representa a 9.966 autores, compositores, editores y herederos. Durante el último año incorporó 604 nuevos afiliados y fortaleció una red de bienestar que benefició a más de 6.800 creadores, ampliando su trabajo más allá del recaudo de regalías.
Los resultados de gestión muestran la dimensión de esa transformación. En 2025, SAYCO alcanzó un recaudo de 243.868 millones de pesos, el mayor de su historia, con un crecimiento acumulado del 151 por ciento desde 2021 y un cumplimiento presupuestal superior al 103 por ciento.
La transformación digital también ha incidido en la distribución de los recursos. Actualmente, el 82,1 por ciento de los recursos recibidos son entregados a sus titulares de derechos, porcentaje que la organización reporta como el más alto entre las principales sociedades de gestión colectiva de América Latina.
Pero proteger a los autores no consiste únicamente en recaudar y distribuir. También implica defender sus derechos cuando son vulnerados. Durante el último año, SAYCO reportó un 99 por ciento de éxito en procesos civiles y fortaleció su estrategia jurídica frente a prácticas irregulares de recaudo y a actuaciones de gestores individuales que operan al margen del modelo legal de gestión colectiva.
En esa tarea, la organización adelanta actualmente procesos judiciales por más de 1.234 millones de pesos contra empresarios, gestores individuales irregulares y municipios por infracciones relacionadas con espectáculos públicos. Además, obtuvo una sentencia contra DIRECTV Colombia que ordena el pago de más de 15.000 millones de pesos por una infracción al derecho de retransmisión entre 2021 y 2024.
Otro de los procesos está relacionado con los principales exhibidores de cine del país: Cine Colombia, Cinemark, Cinépolis, Procinal y Royal Films. La demanda busca garantizar la remuneración por la comunicación pública de obras musicales incorporadas en producciones cinematográficas y sus pretensiones ascienden a 96.500 millones de pesos.
A lo largo de estos 80 años, la protección del derecho de autor ha tenido que adaptarse a los cambios de la industria. Hoy el reto incluye nuevas plataformas, modelos de negocio, herramientas digitales y formas de consumo que obligan a actualizar los mecanismos de gestión y a encontrar maneras más eficientes de identificar, administrar y remunerar el uso de las obras.
Para César Ahumada Avendaño, gerente de SAYCO, la evolución tecnológica representa al mismo tiempo un reto y una oportunidad para fortalecer la protección de los creadores. La organización, señala, busca mantener una gestión moderna, transparente y cercana a sus socios para que detrás de cada canción exista un autor reconocido y justamente remunerado.
Rafael Manjarrez, presidente de SAYCO, resume el sentido de esta labor al señalar que cada compositor que escribe una canción aporta una parte de la memoria colectiva. Las obras musicales pasan de una generación a otra, cuentan historias y acompañan momentos de la vida cotidiana; proteger a sus autores significa también proteger una parte de la cultura colombiana.
Ocho décadas después de su creación, SAYCO enfrenta una industria musical muy distinta a la de 1946, pero mantiene un propósito que atraviesa los cambios tecnológicos: que quienes crean las canciones que hacen parte de la vida de los colombianos puedan ejercer sus derechos y recibir el reconocimiento económico que corresponde a su trabajo. Porque antes de que una canción llegue a los oídos de millones, alguien tuvo que escribirla.
