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SAYCO recuerda hoy a “Tamara” la voz chocoana que hizo bailar al mundo.

Un día como hoy hace 25 años partió de este mundo nuestra querida cantautora colombiana Nubia del Carmen Arias, más conocida como Támara.



Nacida en el corazón del Chocó, Tamara convirtió la alegría, el ritmo y la identidad afrocolombiana en himnos tropicales que aún hoy siguen sonando en fiestas, emisoras y memorias colectivas.


Támara falleció en Bogotá en el año 2000, a los 46 años, tras una enfermedad que la fue alejando de los escenarios, pero su voz nunca se fue, su música, marcada por una fuerza interpretativa única y un carisma arrollador, logró trascender regiones y generaciones.


Su nombre se hizo mundialmente reconocido gracias a “El Africano”, canción que se convirtió en un fenómeno popular con su recordado coro “Mami, ¿qué será lo que quiere el negro?”, ese éxito no solo cruzó fronteras: instaló para siempre a Támara en la memoria colectiva como una intérprete capaz de convertir la alegría en identidad y el baile en lenguaje universal, posicionándose, así como una figura imprescindible del género tropical y como una embajadora cultural de su tierra natal.



La Maestra fue una artista profundamente conectada con las raíces, cantó cumbias, porros y temas tropicales, defendiendo los sonidos folclóricos colombianos con autenticidad y orgullo, su camino artístico comenzó en las radionovelas, espacio donde pulió su sensibilidad interpretativa, reafirmando su talento para narrar historias. Junto a su hermana, formó el dúo “Las Gemelas del Pacífico”, un proyecto que celebró el origen afrocolombiano y la complicidad familiar, sumando otra página entrañable a su trayectoria. Aun cuando los problemas de salud la obligaron a retirarse de los escenarios, la Maestra Támara nunca dejó de componer, la creación siguió siendo su refugio y su forma de permanecer viva en el canto.


Orgullosa Socia de SAYCO, Támara fue también una creadora consciente del valor de la autoría y del trabajo artístico, defendiendo con su ejemplo el lugar de los compositores e intérpretes dentro de la industria musical, en una época en la que no era fácil abrirse camino, especialmente para una mujer afrodescendiente proveniente del Pacífico colombiano, su carrera fue un acto de resistencia, talento y autenticidad.


Quienes la recuerdan destacan no sólo su potencia vocal, sino su calidez humana, su sonrisa franca y su orgullo por sus raíces.


Támara cantó a la vida, al amor y a la fiesta, pero también a la identidad, dejando una huella profunda en la música colombiana.


Hoy, a 25 años de su partida, Támara sigue sonando, vive en cada pista de baile, en cada emisora que rescata su voz, en cada recuerdo que se activa con sus canciones, recordarla es honrar al Chocó, a la mujer artista y a una generación que encontró en su música una manera de celebrar la vida.

La Maestra Támara partió demasiado pronto, pero su legado alegre, valiente y profundamente colombiano, permanece intacto. Recordarla es celebrar una Colombia diversa que encontró en su voz un motivo para cantar.


…“porque hay voces que no se apagan: se quedan para siempre, marcando el ritmo del corazón”.

 
 
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